Una pausa de tres minutos
El día terminó. Tu cabeza sigue organizando mañana. Puedes hacer una pausa breve. No promete sueño ni resuelve tus pendientes.
Siéntate como estés cómoda. Deja la libreta a un lado. Durante este rato, no hace falta resolver nada. No fuerces la respiración. No hay un resultado que conseguir. Si te mareas o te sientes mal, detente.
Rubia Espiritual · El Archivo
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